Al comienzo, hay una historia, una inspiración, una motivación; mucho después vienen las aventuras. En el colegio donde jugábamos a vivir, hemos decidido que nuestra historia seria la de una amistad sin calificativos, naturalmente indispensable. Veinte años después escribimos nuevas lineas, abajo de mi horizonte, a doce mil kilómetros de tu Bretaña, bienvenida en mi Patagonia!

 

 

Al extremo sur de la provincia de Neuquén se encuentra el lago Nahuel Huapi, ciento treinta kilómetros cuadrados de una agua pura, a dos mil quinientos msnm, en frente, es Bariloche. Caminamos en el bosque para respirar a fondo a su orilla, del lado de Villa la Angostura.

 

Mañana tomamos la Ruta 40, otros lagos, cierto más humildes, competir con belleza bajo los cerros andinos ; y que contar de nuestros adentros, iluminados por la proximidad repentina de nuestros corazones?

 

 

En diciembre 2010, dormi acá, a orillas del lago Traful, sola y ya sorprendida por mi suerte : iba a vivir en esta montaña. Esta noche, con una botella de vino, queso y salamin, con los pájaros y los rayos del sol, después los de la luna ; esta noche tantas palabras vuelan, calentando la frescura del aire, brotando de nuestras bocas, nuestras manos, de nuestras risas y nuestras miradas : todo fluye.

 

 

Estamos en la misma burbuja, en el mismo bote, en este caso es un kayak, sobre el lago Moquehue, una dulce mañana de verano. Admiramos los troncos milenarios enterrados – enmarrados – en la claridad del agua, se volvieron blancos, todavía tienen sus decenas de brazos a todo lo largo del cuerpo, inmovilizados para la eternidad después de tantas ramas, tantos frutos : los Pehuen, guardianes de la Auracania, descansan.

 

 

Ahi van los Pehuen (araucaria araucana), testigos de nuestra felicidad, sin cesar renaciente, renovada. Los colores son tan deslumbrantes, es la armonía entre afuera y adentro : brillamos de poder tocarnos, confiarnos, es la experiencia de nosotras juntas en un paraíso. Obviamente, este cuadro es una obra de arte, sin limites.

 

El árbol sagrado de los pueblos originarios ofrece desde milenios sus piñones, alimento querido, leña también,

 

 

Y su piel trae escamas, sus ramas son pesadas pero blandas, sus verdes y marrones son intensamente primarios. La Naturaleza, en lo que es maravillosa.

 

 

 

Siguiendo mas al norte, pasando por Caviahue, paramos al salto del Agrio, con sus rocas rojas, su agua turquesa.

Uno casi se excusa en frente del espectáculo, la tierra se expresa en sus fallas, absorba nuestros pensamientos, nos detiene para siempre en un momento, antes de la caída, en el agua que salpica, flota, espuma: en la Cordillera de los Andes, uno se siente gotitas de agua.

 

 

 

Al extremo norte de la Patagonia argentina nos llevó la fantástica camioneta 4×4 Soliecol, a Los Cerillos precisamente, del lado izquierdo del volcan Domuyo, cumbre de la Patagonia con sus 4907 msnm. El día anterior, hemos hecho burbujas en aguas calientes a 4O grados, estamos relax!

La dieta « vacaciones » sigue igual, vino y queso, pan casero y huevos duros, albahaca, melon deliciosamente jugoso et hasta pescado artisanal en conserva… Placer!

 

 

 

 

Por fin ensillamos los pingos, yo Lucifer, ella Tormenta y recorremos juntas un poco de mi vida cotidiana. Visitamos a Don José al pie del volcan Tromen 4114 metros y cabellos de lava como una corona, una laguna de 40 hectáreas en un hueco de su cuello, donde miles de aves pasan días tranquilos aunque a menudo arrastrados por vientos. Estábamos acá, con los flamencos rosados, los amigos que quedan, los que se van, caminando a la par.

 

 

 

En un instante solanel con Ceferino, quien se esconde detrás de la camara, tatuamos la camioneta con tinta Soliecol. Desde entonces es reconocible (porque la hemos decorada bien!) y estamos todos muy agradecidos, turistas y gauchos, yo y Rambo, por todo lo que nos muestra de los kilómetros, y los kilómetros de recorrido sinuoso, de ripio y serruchos, de cientos de kilogramos de cargas diversas. Modernidad, te saludamos!

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