Día 7

Comenzamos el descenso a Ranquilco montando entre arbustos y mechones de coiron, el contraste de verde y amarillo embellece el paisaje. Al mediodía, llegamos a orillas del río Trocoman, que ya cruzamos unos kilómetros río abajo, almorzamos bajo los sauces llorones y disfrutamos de un agradable baño. Montamos a caballo alrededor de las 17hs y seguimos el Trocoman, entramos en un cañón y admiramos los escarpados acantilados que lo dominan. Dormimos protegidos por este escenario para nuestra última noche de bivouac.